Publicado en la Revista Feminaria- Año V-Número 8- Buenos Aires- Abril 1992
UNA MUJER EN EL POZO DE LA SOLEDAD
En 1928 la escritora inglesa Radclyffe Hall publica en Londres su novela El pozo de la soledad . La obra escandaliza: la protagonista es una mujer que se enamora de otra. Y por ser Hall ella misma lesbiana podríamos aventurarnos a pensar que tal vez estemos ante una suerte de autobiografía. El juez Chartres Biron prohibe la novela y hace destruir los ejemplares publicados argumentando que Hall encara el lesbianismo reivindicándolo. "Esto no es adecuado para que lo lea la gente decente", agrega el juez, calificando al libro de "libelo obsceno". Años más tarde, en Estados Unidos, se autoriza la publicación con la convicción de que la homosexualidad no es en sí misma obscena. En Londres, después de la muerte de Radclyffe Hall, también se levanta la prohibición.
Es imposible determinar cuantas mujeres, lesbianas o no, de distintas generaciones, de diferentes nacionalidades, leyeron las páginas escritas por Hall. ¿Qué buscaron, qué buscan tantas de ellas leyendo a la escritora inglesa? Quizás descubrir, a través de lo escrito por otra mujer, el tan mentado "secreto de la femineidad". Tal vez encontrar alivio a solitarios padeceres, compartiendo con una lesbiana de principios de siglo vivencias similares. ¿O será que la lectora quiere cotejar, a través del texto, recorridos vitales semejantes a los de los personajes de las novelas de Hall?
EN LA BÚSQUEDA
Stephen, la protagonista de El pozo de la soledad , se condenaba por ser lesbiana. Eso la hacía sufrir, cosa que pareció no advertir el juez Biron. Stephen estaba identificada con la moral de su época. Tenía en sí misma encarnada la prohibición. Se consideraba, por el hecho de ser lesbiana, una mujer incompleta. Pero estas condenas y sanciones entraban en conflicto con sus sentimientos ya que, desde ellos, amaba a las mujeres .En su ambivalencia también era capaz de estos pensamientos: "¿Cuánto tiempo se tolerará la absurda declaración de que la inversión no es parte de la naturaleza? Si existe, ¿qué otra cosa puede ser? Todo lo que existe forma parte de la naturaleza".
Stephen es descrita como una joven esbelta, de caderas angostas y anchos hombros. Perfecta amazona, hábil cazadora, tiene todos los atributos "propios" de un varón. También ama como uno de ellos y no evidencia que se deje amar como una mujer. Estereotipada en un rol masculino, no puede aceptar
recibir, tanto en sus relaciones sexuales como en las afectivas, todo aquello que otra mujer puede darle. Protectora, esconde detrás de su caparazón de fortaleza una soledad devastadora y una enorme ternura. Respeta, admira y quiere al varón pero no se enamora de él. El primero de su vida, su padre, parece aceptarla tal cual es. Pero también él tiene internalizados los valores de la moral victoriana: sufre por Stephen y no es capaz de acompañarla en la aceptación de lo que ella es. Por otra parte, llama la
atención el hecho de que antes del nacimiento de la niña ya la hubiera bautizado como Stephen, que es un nombre de varón. De ese sexo quería él que fuera la criatura que iba a nacer. A pesar de esto, no da señales de sentir desilusión cuando nace una niña. Simplemente convence al vicario para que la bautice con el nombre tan tempranamente elegido, accediendo agregar a continuación otros de mujer. Cabría pensar que, con sus deseos, le da a Stephen el género masculino, sellando así su identidad sexual. Y si el padre la hubiera llamado Stephanie, ¿acaso ella no se habría enamorado de otra mujer?
Con respecto a su relación con los varones hay otro hecho significativo. Durante la adolescencia, Stephen tiene un vínculo afectivo importante con su amigo Martín. El se enamora de ella, ella no de él. Para Stephen, Martín encarna la amistad, que se rompe cuando los jóvenes descubren que los atraen sentimientos diferentes. La pérdida afecta a Stephen, que un día le pregunta a su padre: "¿Por qué hay algo raro en mí? Recuerdo que yo no fui como otros niños". El, mientras internamente piensa "Dios, tú has mutilado a mi hija", le contesta que todo está bien, que el matrimonio no es la única salida para la mujer, que ella puede - ya que eso desea - dedicarse a escribir. Mutilación... Para el padre, ¿que sería Stephen? ¿Un varón castrado o una mujer mutilada? No lo sabemos. Pero lo
que sí resulta evidente es que en él se encarna esta idea: a la mujer que no se enamora del varón le falta "algo". Roger- compañero y rival de juegos de la infancia- también de algún modo ocupa un espacio en la vida de Stephen. El era arrogante y despreciativo. Hall cuenta que cuando Stephen era niña "envidiaba el derecho de Roger a treparse a los árboles, a jugar al croquet y al football, a ser perfectamente natural. Pero, por sobre todas las cosas, le envidiaba la convicción de que el ser varón constituye un privilegio en la vida". Stephen y Roger siguen compitiendo durante la juventud ya que los dos se enamoran de Angela, que en aquel momento era la pareja de Stephen. También con Martín le sucede algo parecido: cuando siendo adultos se reencuentran, Martín se enamora de Mary, la segunda pareja de Stephen. Daría la impresión que Hall se identifica con el enemigo -el sistema patriarcal - ya que de su propia pluma sale la idea de que Mary estaría mejor con Martín que al lado de Stephen. Entonces y aunque forzada, Mary deja a Stephen.
Otro personaje significativo de la novela es Anna, la madre de Stephen. De personalidad infantil, está replegada en su enfermizo narcisismo. Se horroriza ante la hija y la rechaza. Stephen, ya desde pequeña, no cumple con las expectativas de su madre: en lugar de bordar, cabalga; ama a una mujer en lugar de entregarse a un varón. Además, no solo no se subordina a él sino que lo considera su semejante. Anna contempla desde afuera y desde lejos a Stephen. Como no la conoce, no la reconoce. No valora su talento, no acepta su elección sexual. En una palabra, desprecia a su hija porque no es a su imagen y semejanza. Cuando Stephen tiene siete años la madre cree que es "una reproducción imperfecta, inmerecida y mutilada" de su marido. Y esto a pesar de reconocer que la criatura es hermosa. Mas el rechazo de Anna por Stephen no es desde siempre. Cuando era beba, no tenía con ella conflictos evidentes. La aversión pareció iniciarse cuando la niña empezó a manifestar signos de independencia. Es decir, cuando dio indicios de no ser una prolongación de su madre. Anna no toleró la ruptura de la unidad narcisista. Parece significativo que, también a los 7 años, Stephen se enamorara de una hermosa mucama que trabajaba en su casa; la segunda mujer importante de su vida. Seguramente que Anna debió percibir esto que, significativamente, venía acompañado de un acercamiento cada vez mayor de la niña hacia su padre. Como si fuera inevitable, el distanciamiento entre Anna y Stephen se acrecienta. Esto culmina cuando Anna la echa de la casa natal, al enterarse de aquella relación amorosa de Stephen con Angela. De quedarse, la hija "deshonraría" la casa paterna. Es así que, en su exilio forzoso, Stephen pone su casa en Francia. Quizás fue la única manera de dar un paso hacia el proceso de desprendimiento del intenso aunque ambivalente vínculo con su madre.
Pero Stephen no se va sola. Puddle, su antigua institutriz, la acompaña cuando debe exiliarse del hogar. Es su consejera, su confidente y su madre sustituta. Puddle también es lesbiana. Se lo "confiesa" a Stephen cuando ya es adulta, seguramente como una forma de hacerle saber que no está sola, que lesbianas hay muchas. Ya en Francia, Stephen conoce a Valerie Seymour, quien la introduce en el ambiente de lesbianas parisinas. Valerie era una de esas que no se esconden. Para ella, ser lesbiana no era avergonzante. Estas palabras que Hall pone en su boca dan idea de sus convicciones: "A los que tienen vergüenza de proclamarse, yaciendo escondidos por la salvaguardia de una existencia tranquila, los desprecio. Son traidores a sí mismos y a sus semejantes. Porque cuanto más pronto el mundo se dé cuenta que frecuentemente los invertidos somos capaces de tener hermosos pensamientos y sentimientos, entonces ese mundo tendrá que retractarse de su anatema y terminar la persecución"
También con respecto a sus vínculos amorosos Stephen sale del pozo ya que, luego de una relación muy tortuosa con Angela, consigue descubrir a Mary, la primera mujer que auténticamente se enamora de ella. Prisionera en valores dogmáticos, Stephen cree que el amor que Mary siente por ella la condena. A ese respecto, escribe Hall: "Era digno de piedad el destino de la muchacha que, siendo normal, se enamorara de una invertida". Con estas palabras, la escritora inglesa pone otra vez en evidencia que es hablada con la voz del patriarcado. Según estas ideas, lesbiana puede ser solo aquella mujer que, como Stephen, usa corbata y pantalones. En una palabra, que no es "femenina". Como Mary se viste como las mujeres de su época es normal, si por normal se entiende comportarse como la mayoría. Pero hay algo que Hall no alcanzó a valorar en toda su importancia: si Mary ama a Stephen también es lesbiana.
EL FALLIDO CAMINO HACIA EL FEMINISMO
Intentando sacar de la asfixia sus ideas y sentimientos, Stephen escribe. Es una de esas mujeres que, parafraseando a Tununa Mercado, trata de salir del silencio tomando la palabra. Pero, a pesar de esta conducta liberadora, está llena de actitudes patriarcales. A esto se agrega el hecho de que tal vez, por aquellos años, las feministas estaban demasiado ocupadas reivindicando otros derechos para la mujer. No podían, aún, prestar atención a las lesbianas. Quizás también por esto Stephen se queda sola. Si hubiera hecho del feminismo su bandera, habría podido definitivamente salirse de ese pozo en el que la tenían enterrada las ideas patriarcales, ideas por las que se consideraba una mujer incompleta, ideas que condenaban su lesbianismo. No descubrió que, en realidad, era víctima de una creencia que considera a toda mujer un ser humano incompleto. Así, R. Hall permite que Stephen reniegue de su sexo y lo desvalorice. Como si, inconscientemente y a escondidas de ella misma, hubiera hecho un pacto secreto con los mandatos del patriarcado y le diera la razón. Stephen es entonces, según esta creencia, una equivocación de la naturaleza, un ser deforme, mutilado. como si estuviera irremediablemente condenada a la soledad, se hace dejar por Mary.
INVERSIÓN, CASTRACIÓN, DEPRESIÓN
Definir a una persona por lo que no es y describirla por lo que no tiene es descalificarla, negarle existencia, desconocerla. El lenguaje está lleno de palabras que pueden ser usadas para reconocer una identidad o para negarla . Inversión, mutilación, castración, son de las que niegan. Detrás de ellas se esconde una ideología y un sistema de valores dogmáticos: el patriarcal. De manera aplastante, sobre Stephen cayeron todas esas palabras. Los que primero las pronunciaron fueron su padre y su madre, representantes de una sociedad prejuiciosa. Luego, la misma Stephen las repitió, creyéndose portadora de una suerte de identidad negativa. Cómo valorar y amar, entonces, todos sus atributos de mujer, precisamente aquellos que le atraían de sus parejas. Cómo no sufrir de la tan mentada "envidia del pene". Stephen sabía que los varones tenían derechos que a ella se le desconocían. Por eso, mientras Roger-paradigma de varón - crecía sintiendo que serlo "es un privilegio en la vida", Stephen se iba hundiendo en el pantano de la depresión, aplastada por la creencia de ser poco o nada.
GHETTO Y COMUNIDAD LESBIANA
Hall describe con realismo ese ghetto en el que las lesbianas se refugian y que sigue siendo tan actual como aquel frecuentado por Stephen y sus amigas parisinas. Internarse en él tiene la ventaja de dar un importante sentimiento de pertenencia, eficaz manera de salir del pozo de la soledad . Sin embargo, en el ghetto se sigue manteniendo la marginalidad y esto lleva fácilmente, como en un círculo vicioso, otra vez a la depresión. Hall lo sabía, ella también pertenecía al ghetto. Pero hay otra alternativa, difícil de alcanzar en los tiempos de Hall: la comunidad lesbiana. Esta se presenta hoy, A través del feminismo, como la posibilidad que tiene una lesbiana de compartir con otras un tiempo y un espacio donde pensar quién es, donde concientizarse. A diferencia del ghetto, la comunidad es abierta y está en permanente diálogo, incluso con personas no lesbianas, feministas o no. No se resigna, se celebra y lucha contra la marginación y la clandestinidad ya que habita, por su propio derecho, en un contexto mayor: su pueblo, su país. Su meta es vencer en esa lucha consiguiendo que la lesbiana sea aceptada por la sociedad a la que pertenece y poner fin a una absurda y alienante exclusión. La comunidad lesbiano-feminista es entonces un espacio de transición, un puente entre dos polos que deben integrarse. Pertenecer a ella asegura, mientras tanto, la posibilidad de salir del pozo de la soledad al mismo tiempo que es un seguro contra la depresión. Ni Radclyffe Hall ni Stephen, su personaje, pudieron incluirse en esa comunidad. Por eso, la marginación para ellas fue inevitable. Tal es así que Hall, luego que el juez Biron prohibiera su obra, dejó de escribir esas novelas que pudieran ser cuestionadas y controvertidas. No pudo seguir luchando. Estaba demasiado contaminada por el sistema dogmático como para transgredirlo, y enmudeció a su lesbiana voz.
Mas como las palabras escritas quedan, hoy, 63 años después de haberse publicado por primera vez aquel libro tan censurado, Hall sigue saliendo del silencio para tomar la palabra , volviendo a emerger, así, del pozo de la soledad.
BIBLIOGRAFÍA
- Enciclopedia Británica: "Radclyff Hall". Micropedia. Tomo 5. Pag. 640.1987.
- Hall, Radclyffe: El pozo de la soledad. Editorial Hemisferio. Buenos Aires. 1966.
- Mercado, Tununa: "Atravesar el espejo". Revista Feminaria. Año 2, 1989
- Monzón, Isabel : "La estructuración del superyo de la mujer y su incidencia en los cuadros depresivos". XIII Encuentro de Discusión y VI Simposim. Acerca del inconsciente. Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados. 1990.
-Rais, Hilda: "Lesbianismo. Apuntes para una discusión feminista". Publicación de Lugar de Mujer.