Publicado en la Revista Actualidad Psicológica - Julio de 1991

Peter Pan y Wendy.
Trampa narcisista o enamoramiento eterno.

 

Una vez más un escritor - en esta oportunidad el escocés Sir James Matthews Barrie (1860-1937) - ofrece una rica materia prima para la reflexión psicoanalítica. El autor de la conocida novela "Peter Pan y Wendy. La historia de un niño que no quiso crecer", nos propone las peculiares personalidades de Peter Pan y Wendy, la relación de pareja que establecen y la concepción que tienen acerca del tiempo.

Ellos se conocieron en circunstancias muy especiales. Wendy, en una situación de crisis en la relación con los padres. Peter, viviendo solo de padres en el País de Nunca Jamás, le ofrece a ella llevarla a esa tierra en donde el tiempo está detenido y la vejez y la muerte no existen. La pareja se constituye así, básicamente, sobre el acuerdo de que ambos no envejecerán ni morirán. Cuando Barrie dice que Wendy, antes del formal encuentro con Peter, ya lo conocía porque lo había visto en sueños, está indicándonos que ella ya estaba preparada para dejarse seducir por la propuesta de él: Wendy tenía también su propio País de Nunca Jamás. "Todos nosotros hemos estado allí y aunque no desembarcaremos en esos países nunca más, todavía podemos oír el murmullo de las olas al romper sobre la arena", dice Barrie con mucha certeza. ¿Por qué otra razón, si no, nos seguiremos embarcando en maravillosas aventuras? Entre ellas, la de enamorarnos.

La conquista

Cuando se conocen, Peter le cuenta a Wendy con quienes vive: "Soy el capitán de los Niños Perdidos (*), pero estamos muy solos. No tenemos compañía femenina, porque las niñas son demasiado listas para caerse de sus cochecitos". Es evidente, Peter Pan sabe halagar y decir la palabra justa que seducirá a Wendy. Además, se muestra desamparado y expresa que sólo una mujer podrá consolarlo. Frente a esto a ella no le queda otra respuesta: "Me parece encantador tu modo de hablar acerca de las niñas. Te permito que me des un beso". Como Peter confiesa no haber escuchado nunca esa palabra, Wendy se ofrece a enseñarle el significado besándolo en la mejilla. A él le gusta. Como también le gustaba acercarse muchas noches, sin ser visto, a la ventana de la habitación para escuchar los cuentos de la mamá de Wendy. Ni Peter ni ninguno de los Niños Perdidos sabe ningún cuento. Esto espanta a Wendy. Para ella es perfectamente claro, como para cualquier niño, como para cualquier adulto, que no tener quien nos arrulle es espantoso. Y Peter sabe que Wendy sabe. Eso forma parte también de las técnicas de seducción. Cuando Wendy le dice que no sólo su mamá sino también ella conoce muchos cuentos, está buscando que Peter se quede a su lado. A él la idea lo entusiasma y sus ojitos adquieren un brillo de codicia cuando imagina a Wendy en el País de Nunca Jamás contándoles cuentos a él y sus amigos. Se trata entonces de convencerla para el viaje: "Ven conmigo. te enseñaré a volar sobre el lomo del viento y nos elevaremos los dos y en vez de dormir tontamente en tu camita podrías venirte conmigo a decirle cosas graciosas a las estrellas".

Entre exclamaciones de alegría y asombro, Wendy se rinde tendiéndole los brazos, sellando así el momento del enamoramiento.

En el inicio de la relación, entre Wendy y Peter se evidencia cómo se seducen prometiéndose mutuamente lo que necesitan. Y cómo cada uno escucha, aunque no haya sido dicho, lo que quiere oír. Wendy necesita irse del lado de su madre porque, como veremos más adelante, ésta le había pedido que no creciera. Sin embargo, ya estaba signada por su nombre: "to wend" significa irse, encaminarse. Peter le ofrece lo que ella necesita: encaminarla a ser la madrecita de muchos niños.

Volar significa para Peter, tal como Susana Dupetit lo describe para el adicto, "la búsqueda de una sensación opuesta a la caída sin límites que experimentan los bebés cuando la madre falla en su función de sostenimiento". Víctimas de madres que fallan en esta función son, por ejemplo, aquellos Niños Perdidos que se les caían de sus cochecitos a la niñeras cuando estaban distraídas. Wendy también quiere volar pero no por las mismas razones. Para ella significa, como para los pájaros, hacer su propio nido. Y Peter promete cumplirle este deseo.

Desde el comienzo se nos hace evidente que Peter Pan está en la búsqueda del "objeto único". Huérfano y, como ya veremos en el rastreo de su historia, solitario y ansioso de cariño maternal, se acercaba a escuchar los cuentos que la señora Darling contaba por las noches. Tampoco de besos sabía, fue con Wendy que aprendió. Pero ella

también ha creído encontrar en Peter a su objeto único. Tal como Barrie lo señala "el chiquillo se parecía extraordinariamente al beso del rinconcillo derecho de la boca de mamá Darling". Aunque Wendy no fuera consciente, ese parecido ejerció sobre ella una importancia fundamental ya que hizo que se enamorara de Peter.

La historia de Peter Pan en su totalidad y algunos mojones de la de Wendy, nos hablan del estado de desamparo en el que ambos estaban en el momento de conocerse. Así queda en evidencia como el desamparo opera de motor para la búsqueda del objeto único y el inicio del enamoramiento.

Historia de Wendy

Wendy tenía muy pocos años cuando, un día, su madre le dijo muy cariñosamente: "¿Por qué no habrías de quedarte así para siempre?". A pesar de que esto fue lo que le permitió a Wendy enterarse que crecería, también escuchó las palabras de la madre como un deseo: no crezcas. Deseo compartido, además, por el aspecto Peter Pan de la propia Wendy.

La señora Darling era una dama encantadora. Su imaginación, romántica, recordaba a esas cajas que, unas dentro de otras, vienen del enigmático Oriente: por muchas que se descubran queda siempre una más. Su boca, dulce y burlona a la vez, guardaba un beso que, no obstante estar bien visible en el rinconcito del lado derecho de la boca, Wendy no había podido alcanzar. A ese beso se parecía, según vimos antes, Peter. Por otra parte, entendemos ahora un poco más por qué a Wendy le resultaba atractivo quedarse con su madre y, así, no crecer nunca: era una mamá encantadora que prometía siempre una sorpresa y nunca terminaba de cumplirla.

Wendy era la mayor. Luego nacieron Juan y Miguel. La ambivalencia del señor y de la señora Darling con respecto a sus hijos se nos hace evidente: para decidir si se quedaban o no con ellos, ante cada nacimiento hacían y rehacían las cuentas que implicaban su crianza. Asimismo, vemos a papá Darling claramente rechazante y celoso de los niños en esta escena donde dice: "Te advierto querida que si no consigo anudar la corbata en torno de mi cuello, no podré volver a la oficina. Entonces, tú y yo nos moriremos de hambre y nuestros hijos serán arrojados a la calle". Lo que pretendía era que su esposa dejara de atender a sus hijos para dedicarse a él. Además, el padre de Wendy padecía de verdadera sed de admiración. Notamos que Peter se ajusta perfectamente a esta característica. Por otra parte, la escena de la corbata transcurre minutos antes de la visita de Peter en la que se realiza la conquista. Wendy queda abandonada y excluida por sus padres. Es el momento propicio para el vuelo.

Historia de Peter Pan

Es poco e incierto lo que Barrie nos relata sobre Peter. Vive en el País de Nunca Jamás con los Niños Perdidos. "Son los que se caen de sus cochecitos cuando sus niñeras están distraídas. Si a los siete días no son reclamados, se los envía al País de Nunca Jamás", le

explica Peter a Wendy cuando se conocen. Está claro, el hogar de Peter es un orfanato y él es uno de esos niños perdidos. Por eso no sabe de besos. Pero ¿qué pasó con los padres de Peter? Cuando él confronta su breve nombre con el extenso de Wendy - Wendy María Angela Darling- siente que el suyo es demasiado corto y nada "querido". Esto nos hace pensar en esa herida narcisista que a todo niño huérfano le duele cuando se compara con el que tiene padres. Es también desde su amor propio herido que dice con despecho: "no tengo ni quiero tener una madre. Todas ellas son personas mayores pasadas de moda". Para Wendy, en cambio, la orfandad de Peter es una tragedia. Cuando ella le pregunta por su edad, él dice que no lo sabe, sólo recuerda que se escapó el día de su nacimiento, cuando escuchó hablar a sus padres de lo que él sería cuando fuese hombre. "No quiero ser nunca grande. Quiero ser siempre un chico". ¿Qué habrá significado para Peter es supuesto diálogo entre sus padres?. Seguramente lo habrá entendido como un apuro para que creciera, como una no aceptación de su niñez. Todo lo contrario le ocurría a Wendy. Este hecho favorece la decisión de ella de irse, sabe que su madre siempre estará dispuesta a volver a recibirla. En cambio, para Peter las cosas son distintas. Le confiesa a Wendy que durante largo tiempo tuvo la esperanza de que su madre conservaría la ventana abierta para él, esperándolo. Pero esto no ocurrió. Cuando, en un momento de la historia, Wendy proyecta regresar al lado de su madre, Peter no piensa hacer lo mismo. Encontrar a su madre podría significar el riesgo de crecer. Abandonar el País de Nunca Jamás sería enfrentar una realidad que obstinadamente niega: la del paso del tiempo. Ese tiempo que, además, también habrá transcurrido para su madre. Peter necesita permanecer niño porque necesita una madre, la suya no fue ni continente ni cobijante. Fallando en su función de sostén, se le caían los niños. Es así que Peter no puede crecer y, menos aún, dar lo que nunca tuvo. Wendy significa para él esa ilusión de una madre siempre joven que se ofrece a cuidarlo.

Del padre de Peter se sabe menos aún ya que, fuera de una sola referencia, Barrie no vuelve a mencionarlo en ninguna parte. Es así que se nos ocurrió una idea: tomar Pan como apellido. Seguramente es lo mismo que debe haber hecho Barrie, aunque sin aclararlo. Nos cuenta que antes de la presentación oficial de Peter y Wendy, "Peter Pan llegaba muchas veces por la noche al cuarto de ella, se sentaba a los pies de su cama y tocaba para Wendy el caramillo". Pan era un dios griego, protector de los rebaños y de los pastores. Se lo representa llevando en la mano la flauta o caramillo, cuya invención se le atribuye. Tenía cuernos y pies de cabra y el cuerpo cubierto de vello. Mitad hombre, mitad animal. Peter tiene también un halo silvestre. Cada vez que visita la casa de Wendy deja un reguero de hojas secas. Y Barrie dice muy claro que esas hojas "no proceden de

ningún árbol que se críe en Inglaterra". Así que este es un dato más que lo confirma: Peter es extranjero, griego sin duda. Además, en la mitología romana el equivalente de Pan es Fausto. Tanto en la versión griega como en la romana, este dios es un seductor. Más aún, un perseguidor de mujeres. Varias ninfas griegas fueron seducidas por él, entre ellas Eco, la misma que tuvo un final desdichado por su amor a Narciso. Se lo describe a Pan persiguiendo ninfas y muchachos con igual pasión. Otra semejanza entre el dios y Peter reside en que las hadas del País de Nunca Jamás tienen un origen mitológico y eso lleva a pensar en su parentesco con las ninfas. En cuanto al nacimiento de Pan, en una versión aparece como hijo de Hermes y de una ninfa. Era tan feo al nacer que su madre, al verlo, huyó de él temerosa. Peter invertía este hecho diciendo que él se había escapado el día de su nacimiento. Así, la mitología nos confirma el abandono de Peter por parte de su madre. En otra versión se relata que Pan era hermano de Zeus. Sus padres, Cronos y Rea, eran además de esposos, hermanos. Un oráculo le dijo a Cronos que sería destronado por uno de sus hijos. Por eso, los devoraba a medida que nacían. Por un ardid, Rea consigue evitar que Zeus y Pan sean devorados por su padre. La semejanza de Cronos con Layo es evidente: ambos cometen filicidio porque quieren eternizarse en el trono. Por otra parte, Pan es producto de un incesto. No es unívoca la información que nos da la mitología pero, por cualquier camino que se siga, se llega a conclusiones desoladoras: Pan fue despreciado por una madre que no lo deseó, con un padre que intentó asesinarlo siendo, además, un hijo no reconocido y desterrado por los dioses del Olimpo, que lo despreciaban por su simplicidad. Aquí, sin padre, Allá, producto de una unión incestuosa. Las historias de Narciso y Edipo resuenan a su alrededor. Igual que Narciso, queda fijado en la estructura vincular de objeto único. Igual que Edipo, es víctima de un intento de filicidio. Su padre Cronos, como Edipo, comete incesto. Estos datos de Pan, correspondientes a su biografía, han sido usados como construcciones que giran en torno de la vida de Peter. Construcciones que rellenan los vacíos de su historia. Barrie, como si estuviera refiriéndose a Narciso, caracteriza a

Peter como terriblemente enamorado de sí mismo: "la loca presunción de Peter Pan era una de sus más fascinantes cualidades. Para decirlo con toda franqueza, no ha existido nunca un muchacho tan presumido". Barrie describe con acierto la gran atracción que ejerce una personalidad narcisista. "¡Qué lindo soy! ¡Qué hábil! ¡Soy muy lindo, muy lindo!", dice de sí Peter. La intensidad con que utiliza las defensas narcisistas confirma que no tiene otra alternativa frente a la falla de su madre en su función libidinizante.

El encanto se rompe

Luego de instalados un tiempo en la casita que, en el País de Nunca Jamás comparten, Wendy le dice a Peter que el Encrespado - uno de los niños perdidos - tiene una nariz igual que la de él. Peter sonríe. Ella continúa comentando - como haría una esposa con su marido - que, aunque esos niños dejen en su cara huellas de cansancio, está segura de que Peter no la cambiaría por ninguna otra muchacha. Él primero asiente pero enseguida se intranquiliza: "Eso de ser padre de todos esos chicos es de mentiritas, ¿verdad?". Vemos que tomar conciencia del paso del tiempo lo angustia. Mientras trataba de permanecer inmutable, no había problemas, pero cuando Wendy dice que ella ya no es la que era antes, él se pone serio. Jugar a ser padre sí, pero no serlo de verdad, porque eso significa dejar de ser hijo. El diálogo continúa confirmando nuestras hipótesis. Peter dice: "Eso de hacer de papá de verdad me haría parecer muy viejo", a lo que Wendy responde: "Pero los niños son tuyos, Peter, tuyos y míos". Ella se pone insistente. Se está impacientando. Y en él se acrecienta la angustia. Wendy, tratando de recuperar la serenidad, le dice: "Y ahora, dime Peter Pan, ¿cuáles son tus sentimientos hacía mí?". Peter contesta: "Los de un hijo cariñoso". Wendy, furiosa, sentencia: "Ya me lo figuraba". Surge el fin de la ilusión. Se ponen en evidencia las no coincidencias. Emergen los malos entendidos. En Wendy se encarna el deseo de pasaje a una etapa de relación de pareja de Narciso a Edipo y en Peter la negativa a dejar entrar al tercero (tiempo, hijos). El enarbola la bandera de la endogamia. Rechaza la relación de alianza y expresa el deseo de no abandonar el vínculo madre - hijo. Wendy es exponente de la búsqueda de la exogamia. Los acuerdos se rompen. A ella ya no el alcanza con volar ni con que Peter se parezca al beso de la boca de mamá Darling. A Peter le angustia ser padre y envejecer. La separación es inevitable.

 

Renace el romance

Wendy regresa a su hogar pero, antes de separarse, se compromete con Peter en que, una semana por año, durante la primavera, volverá al País de Nunca Jamás a limpiar la casita que ambos habitaban. Ella cumple su promesa durante un tiempo pero, al crecer, eso deja de ser posible. Así nos cuenta Barrie: "Wendy era ya una mujer casada y Peter representaba para ella apenas un montoncito de polvo de la caja en que había conservado sus juguetes de niña. Había crecido y no debemos sentirlo por ella pues pertenecía a esa clase de personas a quienes les gusta ser mayores. Los años siguieron transcurriendo y Wendy tuvo una niña, Juana. Y, una noche, llegó la tragedia. La ventana se abrió de par en par y entró Peter Pan. Era un niño todavía. Se saludaron mientras Wendy sentía algo dentro de sí que decía: 'suéltame, mujer, suéltame'. Al descubrir que Wendy había crecido, Peter grita dolorido. Pero, para su consuelo, ve a Juana y Wendy acepta resignada que su hija se vaya con Peter al País de Nunca Jamás". Otra vez Barrie desnuda, con su hermoso decir, el alma de Wendy y la personalidad de Peter. A ella le gusta ser mayor pero conserva dentro de sí esa niña que, al ver a Peter, quiere irse con él. En Juana, su hija, continuará su deseo.

Barrie concluye su novela diciéndonos: "Si ahora viésemos a Wendy, advertiríamos como su cabello se tornaba blanco y su figura se empequeñecía otra vez, pues todo eso sucedió hace ya largo tiempo. Juana es ahora una vulgarísima mujer casada y tiene una hija que se llama Margarita. Todas las primaveras, excepto cuando se le olvida, viene Peter Pan a buscar a Margarita para llevársela al País de Nunca Jamás, donde ella le cuenta mil cuentos de los que él mismo es héroe y que él escucha con ansiedad. Cuando Margarita crezca, tendrá una niña que, a su vez, será la madrecita de Peter Pan y así sucederá siempre, siempre, mientras los niños sean alegres, inocentes...y un poquito egoístas". Bellamente, sin duda, el autor de Peter Pan describe el amor eterno, la perenne juventud, la creencia ilusoria en la posesión del objeto único. También queda simbolizada la posibilidad de vuelta al enamoramiento en esa Wendy - Juana - Margarita que, primavera, tras primavera, regresa a encontrarse con Peter.

 

Bibliografia