De la película:

Memorias de Antonia 

Directora y guionista:  Marleen Gorris

 

Elenco: Willeke van Ammelrooy, Dora van der Groen, Els Dottermans, Jan Declier, Marina de Graat.  
Holanda

 

Tomaré una escena, la maldición de Antonia, central en esa película que,  a pesar de la maldad que por momentos la atraviesa, es toda vida. La directora supo impregnar esperanza y vida en su fílm.

Pero antes se hace necesario relatar que la hija de Antonia, siendo joven,  socorre a otra  joven de escasa inteligencia y abundante ternura cuando está siendo violada por su propio hermano. La joven se va a vivir a la casa de Antonia en donde todo es cálido y hogareño. Siempre hay un plato de comida para un hambriento y una cama para quien no la tiene. Hasta la madre de la joven violada siente alivio, porque en la casa de Antonia no hay maldad.

El perverso se va del pueblo pero regresa al tiempo, cuando Antonia ya es abuela. Therese, su nieta, es una adolescente prodigio por su inteligencia y talento

El violador está resentido. Como venganza, el que aparece  ahora vestido de militar,  viola esta vez a Therese, de tan solo 13 o 14 años. Cuando Antonia se entera, sale de su casa con una escopeta y se dirige a la cantina en donde está el violador tomando cerveza.. Cuando ella llega, es evidente en él un gesto de cinismo. 

Antonia lo apunta con la escopeta mientras le dice

- ¡Párate!

Como él no se mueve,  ella dispara contra la copa, a la que hace estallar.

-¡Afuera y  rápido! ordena Antonia.

Salen,  sin que ella deje de apuntarlo con la escopeta.

-¡Alto!, dice ella,

Y el violador, ya con cara de asustado le responde

-¡Sé razonable.!

Y Antonia razona...

- ¡Cállate!, si te mueves disparo. Si pudiera matar a alguien te mataría. En cambio , te maldeciré y mi maldición te perseguirá para siempre.   

Él intenta hablar pero Antonia lo hace callar.

-Silencio,  le ordena ella.

-Si llegas a volver, mi maldición te dará la muerte.

Si llegas a volver mi odio te destruirá.

Se te romperán los huesos, te saldrá pus de la lengua.

Si llegas a volver el agua que bebas te envenenará. La comida se infectará dentro de ti. El aire que respires te destruirá los pulmones. Rogarás en vano que te libere del tormento que será tu castigo por violar a una niña. 

Sin disparar un solo tiro más, Antonia regresa a su casa. Ella es una  mujer tierna  y protectora, fuerte como la yegua percherona que la acompaña a todos lados. Pero esta vez llora con una tristeza conmovedora.

No sabe aún que varios jóvenes del pueblo golpean y patean al violador al que nadie  del pueblo quiere, ni si siquiera su propio hermano, quien termina de darle muerte.  

Pasan los años y se la ve a Therese, caminado por un sendero de la mano de un pretendiente.

La voz en off que narra dice : “El proverbio está mal, el tiempo no cura las heridas, Apenas alivia el dolor y borronea los recuerdos.”