Doris
Hajer es uruguaya, Lic.en Psicología y psicoanalista. Coordina el Área de Psicoanálisis
de la Facultad de Psicología de Montevideo (Uruguay).
Asimismo,
fue Presidenta de la Asociación de Psicólogos Universitarios.
Al
tener una mirada de género, enriquece su lectura del psicoanálisis y, como conoce
profundamente el idioma alemán, ha hecho aportes valiosos a los errores de traducción
cometidos en los textos psicoanalíticos. Es, además, autora de varios libros:
·
Psicoanálisis,
transdisciplinariedad y cogobierno universitario
·
“...y así nació
el psicoanálisis... Artemisepisteme.”
·
Hebras humanas
·
Efectos psicológicos
de la dictadura en la Enseñanza.
·
Psicoanálisis
hoy en la Universidad.
·
Freud, una cronología
diferente de sus relaciones personales (1856-1939).
Además,
la Lic. Hajer prologó y colaboró intensamente en la edición del libro: Peculiares,
soñadores, sensitivos. Actas de la Asociación Psicoanalítica de Viena, compiladas
por Karl Fallend.
Por
Doris Hajer
En
las grandes ciudades lo primero que se aprende es que cuando alguien nos ataca
no debemos gritar auxilio, sino ¡Fuego!
Si gritamos auxilio nadie viene, en cambio con ¡Fuego! logramos que acudan.
(Frase de la Película “Los 7 pecados Capitales”)
En
el momento en que María Julia García, Vice -Decana en aquel entones de la Facultad
de Psicología sugirió la posibilidad de este tema -entre los que propuse para
su invitación a hablar sobre Historia del Psicoanálisis – comprobé que era una
forma de obligarme a tomarlo de una vez por todas. Pero no dejo de tener la
sensación de que algo muy ambiguo me ocurre.
Cuando me lean verán que no es para menos, es un tema muy removedor,
sobre todo para quienes somos psicoanalistas.
Pero no se trata solamente de esto, en psicoanálisis nadie puede decir
que “realmente” conoce el pasado tal cuál fue, sólo las resignificaciones que
de él se hacen y en un tema tan álgido como este, cuántas historias habrá; cada
una según las culpas, reconocimientos, o construcciones heroicas que “recuperen”
ese pasado.
En
la primera conferencia traté de vincular algo de la institucionalización del
psicoanálisis, fundamentalmente el Comité Secreto creado en 1912/13,
después de la fundación de la Asociación Psicoanalítica Internacional en 1910,
con las bases filosófico-ideológicas de Freud, fundamentalmente la combinatoria,
tal vez mal denominada, romántico-positivista.
Confrontada
a la dura realidad del psicoanálisis durante el nazismo en los países germano-parlantes,
no puede evitarse la pregunta de qué de la institucionalización del psicoanálisis
“hace síntoma” en esta lucha por anteponer la “conservación de la institución
psicoanalítica” a cualquier consideración, tanto psicoanalítica en sí, como
humanitaria o aún ideológica o de lealtad si se quiere, filial.
Lo
cierto es, y la historia brevemente reseñada que de aquí en adelante habré de
mostrarles lo dirá, que algo fundamental del psicoanálisis se perdió durante
esos años y creo que no sólo en los países nacionalsocialistas sino en el psicoanálisis
en general y en el mundo entero.
Qué
se perdió, difícil es decirlo cuando uno forma parte de esa historia, pero la
sensación es clara cuando se leen
las Actas de la Asociación Psicológica, luego Psicoanalítica de los Miércoles
de Viena; hay elementos de aquellas
discusiones entre hombres al decir de Ana Freud “peculiares, soñadores, sensitivos”
(6) que no existe más. Puede sonar nostálgico e idealizador,
pero lo creo así. No pienso
que lo perdido pueda recuperarse, no pienso que aquello fuese lo mejor, a veces
mirando aquellas discusiones pienso eran muy divagadas,
luego serían más científicas (puede parecer poco claro lo que digo, pero
es difícil definirlo de otro modo) e incluso diría que, a veces, puedo acordar
más con las discusiones posteriores porque hacen más a mi tiempo, o con lo aprehendido
en él, que con aquellas primeras. Sin
embargo, algo falta.
No
sólo falta luego o durante la 2da. Guerra Mundial, ya comienza a faltar a partir
de la 1ra. Guerra, donde el Psicoanálisis
es admitido oficialmente por su utilidad en las neurosis de guerra y cuando
Freud llega a lamentar: “Justo cuando el psicoanálisis comienza a ser admitido
públicamente, se nos termina la guerra”, y tal vez aquí habría que hacer una
discriminación imposible, cuáles cambios son debidos a la institucionalización,
cuáles a la guerra, cuáles a la primera, cuáles a la segunda y al nazismo en
particular, si es que se puede hablar de causas o elementos causales en éstos
hitos históricos del psicoanálisis o del contexto social o del Zeitgeist. Tal
vez lo que falte sea la “splendid isolation”?
No puedo tampoco discriminar cuánto de un análisis de este tipo es o
no pertinente al psicoanálisis, para
mí lo es y discusiones cada día más frecuentes en los países del Norte (europeos
así como norteamericanos) parecen considerarlo del mismo modo.
Los psicoanalistas y no sé si no es esto también un problema de institucionalización,
necesitamos permanentemente citar (algunos a Freud, otros a Lacan pero aún así
detrás de Lacan a Freud) para demostrar la credibilidad de lo que afirmamos
y, evidentemente, Freud en su enorme productividad, pero aún en su dialéctica
discursiva, siempre da elementos argumentales.
En el “Porvenir de una ilusión” nos decía: “En realidad, el psicoanálisis
es un método de investigación, un instrumento (neutral dice Etcheverry)
(“parteilos” en alemán - apartidario, imparcial) como lo es, por ejemplo,
el cálculo infinitesimal.”(1927) (6, pág. 36 en español, pág. 360 en las G.W.)
Esta frase extraída del artículo mencionado, en realidad hace referencia
a la religión, y a la valiente postura de Freud en aquellos tiempos, frente
a la misma. Fue tomada sin embargo
por los psicoanalistas alemanes por los años de advenimiento del nazismo para
excluir a psicoanalistas de filiación comunista, en el caso de Reich con el
beneplácito de Freud y con la comunicación de
Anna Freud según la cuál : “Mi padre quiere decir: Si el psicoanálisis
ha de ser prohibido, que sea prohibido como psicoanálisis, no como la mezcolanza
de política y psicoanálisis que Reich profesa” (7) Hoy en día hay quien discute
si Reich realmente fue tan loco como nos enseñaron
o si fue empecinamiento o cuestión
de preservación que se lo tildara así.
Del mismo modo como hoy aún se discute pese a todos los documentos que
ahora poseemos, si realmente fue excluido de la IPA. en realidad de la Asociación
Psicoanalítica Alemana o renunció a su membresía.
Actualmente existen claros
testimonios de que fue excluido. Pero
no faltará quien piense que “el loco del Orgón” realmente debió ser un psicótico
desde siempre y ni vale la pena saber más del asunto.
Y aquí nos vemos nuevamente enfrentados a nuestras sumisiones, a quién
se le ocurriría hoy en día que si Lacan no pudo saber de los hijos de su primer
matrimonio, si
Freud analizó a Anna, o si Melanie Klein tuvo una relación íntima con
su yerno, suponer por eso que estarían justificadas sus exclusiones sin tan
siquiera estudiar, acompañar o
criticar las teorías de cada uno de ellos.
Freud era desde su adolescencia apartidario, esto no quiere decir apolítico,
baste rever sus trabajos sobre “Tótem y Tabú”, “Psicoanálisis del yo
y psicología de las masas”, “El malestar en la cultura”, el propio “Porvenir
de una ilusión”, “Por qué la guerra”,
“Moisés y el monoteísmo”, sobre los mitos (Diana, Edipo, la Medusa y
tantos otros) para descubrir que
Freud nunca eludió analizar y aun tomar posición frente a los más diversos temas.
Es decir ¿hasta dónde lo que Freud proponía era una abstinencia y un
no develamiento de posturas, para mantener una neutralidad a la vista del gran
público, entre el cuál se encontrarían sus pacientes que no deberían saber nada
de sus posiciones, tal cuál años después se habría de entender?
Postura por otra parte muy cómoda enfrentados a una dictadura.
Pero aún si así hubiese sido, algo
de esto se lee en sus “Consejos al médico” de 1912 año nada casual para dichos
consejos, ¿es posible una tal neutralidad?
Pregunta
reiterativa.
La historia del psicoanálisis durante el nazismo es prueba fehaciente
de esta imposibilidad.
Debemos agregar aquí que una de las fuentes de información, “Las circulares
de Fenichel 1933-1945)” si bien accesibles en Archivos y a través del libro
de Russel Jacoby “The Repression of Psychoanalysis” (1983,1985) recién ahora
están en imprenta para su publicación completa de alrededor de 2500 págs. editada
por Johannes Reichmayr y Elke Mühlleitner en la editorial Stroemfeld/Frankfurt
(13). Estos autores son Investigadores
Asociados del Área de Psicoanálisis de la Facultad de Psicología, en un anticipo
de esta publicación (aún no editada en momentos de esta conferencia) en su artículo
para la revista de psicoanálisis alemana Psyche en referencia a las circulares
de donde extractamos :
“Los
corresponsales de las circulares cuyo protagonista indiscutible fuera Fenichel
eran sus colegas del Instituto Psicoanalítico de Berlín y del así denominado
“Seminario de niños”. Desde 1932
una parte de ellos se encontraba informalmente para la discusión de cuestiones
psicoanalítico-marxistas. De allí
provino el “círculo mas estrecho”. Salvo
Edith Jacobson que, por estar presa emigrara después, en 1933 emigraron todos.
Las circulares comenzaron a principios de 1934, al inicio los integrantes
del “Círculo más estrecho” fueron: Georg
Geroe, Samuel Goldschein (Golan), Edith Gyoemroel (Glueck), Nic Hoel (Waal),
Edith Jacobson, Barbara Lantos (Schneider), Kaethe Misch (Friedlaender), Annie
Reich y Wilhelm Reich (hasta fines de 1934).
Pertenecían a la organización un
“círculo mas amplio” de personas de otros lugares, a los que se les enviaban
algunas circulares o partes de ellas y eran introducidas a determinadas metas
del círculo mas estrecho pero luego con el tiempo pasaron a ser iguales que
el resto recibiendo correspondencia explícita éstos fueron: Alice Balint, Therese
Benedek, Berta Bornstein, Erich Fromm, Angel Garma, Martín Grotjahn, Abram Kardiner,
Sandor Rado, Rene Spitz, Heinrich Winnik y otros.... Estas circulares tenían
en los dos primeros años de su existencia un carácter claramente político.
...En el XIV Congreso de Marienbad en el verano de 1936, en vistas a
la parálisis producida por los acontecimientos coyunturales, se acordaron dos
metas fundamentales al círculo que habrían de estructurar las circulares...:
A)
Información sobre acontecimientos del movimiento psicoanalítico
B)
información lo mas acabada posible acerca
de la literatura psicoanalítico-social (Circular LXXII, punto 1)
En
1938 Fenichel contaba en su conferencia de despedida del 29 de abril en el Congreso
de Praga: “Hace algunos años un amigo químico de profesión, pero
muy interesado en el Psicoanálisis como ciencia de la naturaleza me preguntaba:
“Qué interrogantes son hoy en día, para el Psicoanálisis de mayor interés
para la investigación.” Yo contesté:
“La cuestión de si en Viena vendrán a gobernar los nazis”
Y ya vinieron. El destino del psicoanálisis ya no depende entonces de
si a nosotros Psicoanalistas científicos de la naturaleza, nos sea posible afrontar
“desviaciones místicas” dentro de nuestra ciencia...El porvenir del Psicoanálisis
dependerá totalmente del destino del mundo...” (Circular IIL, Punto 19)
(13)
Luego de esta introducción pasamos al núcleo de nuestro trabajo. Comenzaremos
por reseñar información obtenida de la publicación de la exposición “Aquí la
vida sigue de un modo peculiar...” (de Karen Brecht, Volker Friedrich, Ludger
M. Herrmanns, Isidor M. Kaminer, Dierk H. Juehlich) (7), también de (2, 3, 6,
8, 10, 12, 13, 14 y 15):
En
1933 la Asociación Psicoanalítica Alemana tenía una directiva integrada en su
gran mayoría por psicoanalistas judíos.
Felix Boehm, no judío, resuelve consultar con el Colegio Médico - ante
una requisitoria de éste a cambiar las comisiones directivas de todas las asociaciones
médicas - de si esto sería necesario también para la Asociación Psicoanalítica
ya que no era exclusivamente médica, ante
lo cuál se le dice que sí. Boehm le pregunta entonces a Freud si en aras de
que la Asociación Psicoanalítica Alemana no sea disuelta por los nazis, se debería
votar una nueva directiva y Freud, según testimonio del propio Felix Boehm,
le contestará “la van a disolver de todos modos”. Boehm insiste y Freud finalmente
le dice que hagan lo que para ellos sea mejor. Luego de múltiples asambleas
donde no se logran los suficientes votos para modificar la directiva, se llama
al entonces presidente de la IPA, Ernest Jones, quien frente a ellos
se muestra elusivo, y al irse recomienda telegráficamente la disolución
de la Directiva como un imperativo, finalmente la votación resuelve por una
directiva no integrada por psicoanalistas judíos.
Boehm continúa entretanto con las conversaciones con diferentes dirigentes
nazis, para “salvar al psicoanálisis”, hasta que en agosto del mismo año 33
la pregunta que se le hace es qué porcentaje de judíos hay en la Institución,
pregunta que es “un favor” de otro amigo
para demorar una acción contra la Asoc. de la “Liga en pro de la Cultura
Alemana”. A través de un ex-paciente de análisis, nacional-socialista convencido,
quien reconoce públicamente los beneficios que ha obtenido de su análisis personal,
se evita la pregunta, cuya respuesta según Boehm hubiera producido el cierre
de la Asociación.
El
tiempo obtenido permite la realización de un memorándum del psicoanalista Karl
Müller-Braunschweig del cuál habremos de citar sólo algunas frases, traducidas
por quien realiza la presente ponencia:
“......El
psicoanálisis se esfuerza por hacer de debiluchos ineptos, seres humanos eficaces,
...a los fantasiosos alejados de la vida real los transforma en seres humanos
que desean tener la realidad ante sus ojos, a los seres entregados a sus pulsiones,
los convierte en seres capaces de controlarlas, hace de hombres incapaces de
amar y egoístas, seres plenos de
amor y de aptitud para brindarse en sacrificio, a los seres desinteresados en
la vida de todos, los convierte en siervos del Universo. Por todo ello
realiza una formidable tarea educativa y sirve a los actuales lineamientos
de una concepción de vida heroica realista y constructiva.” (9)
Pero
el sistema nazi no se conformará con ésta declaración de principios, poco después
dirá que no puede realizarse docencia sin un permiso especial, que tampoco podrían
trabajar judíos extranjeros en
la Policlínica (para ese entonces la Policlínica psicoanalítica de Berlín, cuyo
director Eitingon - también judío - se preparaba para emigrar, recibía aún muchos
candidatos extranjeros en formación), por lo cuál Boehm “se ve obligado” a hacer
renunciar a algunos de los psicoanalistas que allí atendían, y solicitar el
permiso de enseñanza correspondiente.
El
paso siguiente, dado que la psicoanalista Edith Jacobson fue apresada por atender
y auxiliar a un paciente del grupo de resistencia “Miles”, fue
convocar a una asamblea donde
se discutieron
ante todo
tres puntos:
1)
Disolver la
Asociación
2) Desafiliarse de la IPA
3) Pedir la renuncia a los miembros judíos de la Asociación.
El tema de la prisión de Edith Jacobson por parte de la Gestapo, fue tratado
ampliamente por Fenichel en cada circular desde el 24 de octubre de 1935 hasta
el 25 de junio de 1938, como punto 1ro., salvo en dos circulares donde el primer
punto es ocupado por la situación de los psicoanalistas vieneses luego del Einmarsch
(invasión militar) de los nazis en Austria, habitualmente llamado Anschluss
(anexión) (13)
En algunas primeras instancias se consideró que lo mejor era disolver la asociación,
por tanto el segundo punto se hacía innecesario, sin llegar a la resolución
concreta. En cuanto al punto 3ro. la discusión versó en torno a si era
conveniente para la institución que los miembros judíos renunciaran, porque
podrían ser identificados con el caso de Edith Jacobsohn.
La situación se mantuvo en estos términos, salvo la exclusión de Reich,
durante casi dos años, en una nota de diciembre de 1935 todavía se argumenta
que la renuncia voluntaria por parte de los judíos sería inadmisible
porque implicaría un “grado
tan alto de masoquismo, como si uno se ejecutara sí mismo”. Finalmente es de
nuevo la intermediación de Jones la que hace que los judíos resuelvan renunciar
y emigren. La no disolución de
la Asociación es una consecuencia coherente con este paso, así como la desafiliación
de la IPA para no ser identificados con otras organizaciones que aún tenían
miembros judíos o comunistas.
Pero los esfuerzos por lograr una autorización para la enseñanza no habían fructificado
aún, cuando Boehm retorna en 1936 a reiterar la solicitud, se le confía un plan
que consiste en formar un Instituto de Psicoterapia en el que estarían todas
las líneas terapéuticas unidas en un proyecto de Salud Mental Alemana.
Nuevamente Boehm consulta con Anna Freud, quien, según Boehm ella
expresa el consentimiento de Freud a este respecto.
Finalmente el 26.6.36 se
crea el Instituto de Investigación en Psicología y Psicoterapia Alemán, bajo
la dirección de Mathias H. Goering, primo del Jefe de Aviación, Jefe del Reichstag
y eventual sucesor de Hitler Mariscal: Herrman Goering, los “Psicoanalistas”
quedan en el llamado “grupo de trabajo A” y la dirección internacional del instituto
por un tiempo, es asumida por Karl Gustav Jung.
El desarrollo de esta Institución es tal, que en 1938 podemos dar cuenta del
siguiente intercambio:
Al Ministro de Estado, Berlín:
“ ‘La Asociación General Médica
de Psicoterapia’ le agradece su gran interés en nuestro Instituto
Alemán de Investigación Psicológica y Psicoterapéutica y le asegura nuestro
total compromiso en el sentido del nacional socialismo.
Nos alegramos de encontrar tanta comprensión en tan altas esferas.
La base de ello la da nuestro estado nacional socialista y nuestro Führer.
A él debemos que la Ciencia, así como nuestro trabajo pueda desarrollarse
sin interferencias. Hoy de mañana
el siguiente telegrama ha sido enviado:
“En nombre del “Instituto...” le doy a Ud, mi Führer juramento de fidelidad
inquebrantable. Al mismo tiempo
le anuncio que a través del Reichsärzteführer
(líder medico del Reich) fue instaurado un “Instituto de...”, cuyo deber
es el trabajo por la Salud del alma y cuerpo de nuestro Pueblo en el
espíritu del Nacionalsocialismo.”
El Führer contestó:
“Agradezco al “Instituto...” por su juramento de fidelidad y el anuncio de su
fundación. Les deseo el mayor de
los éxitos en su trabajo.” (firmado)
Adolf Hitler (7)
Finalmente el denominado “Instituto Goering de Psicoterapia” fue galardonado
con la asignación de una S, significando ésta altísima distinción apenas inferior
en una S, a los comandos de seguridad (S.S.) que el estado lo consideraba de
importancia fundamental como asunto de guerra (Kriegswichtig)
Las concesiones para obtener tan alta distinción, no fueron solamente las declaraciones
de principios acordes al nazismo como, por ejemplo, la recomendación a todos
los miembros del Instituto por parte de Mathias Göring (denominado Papi por
los miembros de la Institución, por su carácter “gentil y bonachón”) de la lectura
de “Mein Kampf” según Papi “un libro que debe considerarse científico... a pesar
de sólo faltarle la terminología que no es garante de cientificidad...(pues)
quien lea el libro y se ocupe de su esencia, notará lo que le es propio, aquello
que a la mayoría de nosotros nos falta;
Jung lo denomina intuición; es mas importante que la ciencia. Por eso exijo de todos Uds., que hasta el próximo congreso...
se ocupen fundamentalmente con el libro y los dichos de Adolf Hitler, para que
nuestro encuentro se desarrolle con esa bendición. A nuestros amigos extranjeros
les ruego, contar de vuestra experiencia aquí en Alemania e informar en vuestras
patrias. Cuenten Uds. que un hombre de la S.A.(Fuerzas Armadas) vestido de civil
dirigió el Congreso, y que un hombre
de la S.A. uniformado ha conseguido que nosotros médicos nacionalsocialistas,
académicos nacionalsocialistas, apostemos totalmente a nuestra Ideología por amor a nuestro
pueblo.” (del 2do. Congreso de la DAÄGP de Düsseldorf 1938)
(7)
En Austria, entretanto, con la “anexión” a Alemania, los psicoanalistas - en
su absoluta mayoría judíos- y con la experiencia alemana a la vista, emigraron
y fueron acompañados en la emigración por la mayoría de los analistas no judíos.
Anna Freud le diría a uno de los analistas no judíos: “Me alegro de que
Ud. no hiciera el triste papel de Boehm”.(7) Quienes no emigraron a tiempo,
entre otros tres de las cuatro hermanas de Freud murieron en campos de concentración
o en Ghettos. Los psicoanalistas que se quedaron siguieron instrucciones del
Instituto Goering.
¿Qué consecuencias (ineludibles) tuvo sobre la teoría y práctica psicoanalítica
esta situación?
Sabemos que las obras de Freud fueron
quemadas públicamente, pero Mathias Göring puso bajo llave una colección de
las mismas; con alguna censura, podían leerse sólo de acuerdo a su autorización
escrita y firmada.
La denominación psicoanálisis, por si algo faltaba eliminar de
la tan preciada institución a preservar, fue eliminada. Otras concepciones y
palabras del psicoanálisis fueron prohibidas también, sobre todo las referentes
a la sexualidad, Edipo, etc. Los
conceptos Junguianos con las diferencias por ejemplo en cuanto a la teoría de
la libido, incluidos. Los “freudianos”
salieron del paso trabajando sólo desde la clínica, con lo cuál a poco se tendió
a acentuar los factores causal-genéticos. La palabra psicoanálisis debió ser
sustituida por “Psicología Profunda”.
“El
inconsciente ario... contiene gérmenes creativos de un futuro aún muy prometedor...la
raza judía tiene según mi experiencia un Inconsciente, que poco se puede comparar
con el ario...El inconsciente ario tiene un mayor potencial que el judío...a
mi modo de ver ha sido un error de la psicología médica utilizar categorías
judías, que ni siquiera son atribuibles a todos los judíos,
a eslavos o germanos cristianos.
A través de ello ha condenado el preciado secreto del alma germana, su
alma creadora e intuitiva al lodo de un modo infantil y banal, mientras mi previsora
voz fue durante decenios sospechosa de antisemitismo.
Esta sospecha provino de Freud.
El no conocía el alma germana...¿Dónde estaba su fuerza (la del alma
germana) y empuje cuando aún no había nacionalsocialismo?
Estaba escondida en esa alma germana, en su profunda base que es todo
menos el estercolero de los deseos infantiles no realizados y los resentimientos
familiares irresueltos...” Y llega
a sugerir la prohibición de “los puntos de vista claramente judíos de Adler
y Freud con sus características netamente destructivas.” (9)
Por
supuesto hubo resistencia, pero los propios psicoanalistas alemanes se preguntan
por qué fue tan poco común que la hubiera, aún desde fuera de Alemania, por
parte de los exiliados: Kamm en Alemania, un no judío, emigró junto a sus colegas
en el momento de la exclusión de estos de la Asociación Psicoanalítica Alemana.
Rittmeister militó en la “orquesta roja” y murió en un campo de concentración.
Edith Jacobson no fue defendida públicamente por sus colegas en momentos
en los que todavía no había campos de exterminio y logró escapar con la ayuda
personal de Fenichel y algunos otros de un Sanatorio donde hubo que internarla
para una intervención.
En Austria, Karl Landauer también murió en un campo por su tarea en la
resistencia, Marie Langer, Richard Sterba y Friedmann huyeron con vida. Menciono
a estos tres psicoanalistas por su conocida labor en la resistencia al nazismo
de los 105 psicoanalistas que emigraron, además de ellos, 10 murieron en campos
de concentración o ghetos y 4 desaparecieron del total de los 150 psicoanalistas
austríacos. (15)
En Alemania, el plan de estudios del instituto consistía entre otros
cursos en:
“Conferencias
sobre psicología de los pueblos, religiones y educación”, “Doctrinas acerca
de la herencia y la raza”.
Las investigaciones emprendidas fueron, entre otras, cómo “fortalecer
el credo en el más elevado sentido de la vida y la relación con el mundo superior
de los valores, y hacer tomar conciencia al enfermo de su integración en el
destino del gran pueblo alemán”(7). Cuando la Psicología Profunda fue integrada
al Seguro Social, se investigó acerca de cuáles pacientes tomar, concluyéndose
que sólo aquellos que fueran valiosos social y biológicamente y tuvieran pronósticos
claros de “curabilidad”. Los proyectos de investigación fueron cada vez más
acordes a las necesidades del sistema y de la guerra, por tanto trabajos sobre
cómo fortalecer la “Weltanschauung” del nazismo.
Asegurando la eficacia de los obreros se propuso
el tema “Psique y rendimiento”.
También se trabajaron temas como “Frigidez”, “Neurosis de guerra” y “Homosexualidad”.
Muchas de estas investigaciones eran pantalla de proyectos de Eutanasia.
Se daban conferencias sobre higiene de la raza y esterilización.
Uno de los miembros del Instituto más comprometidos en estos últimos
temas fue Herbert Linden. Realizaba terapias activas y era organizador de la
Eutanasia en aras de aliviar al instituto de pacientes no aptos para el tratamiento.
Se suicidó en 1945. (7)
Firmado por algunos “psicoanalistas” como Kemper, que fuera a Brasil
en 1944 colaborando en la formación de una de las asociaciones psicoanalíticas
brasileñas, aparece un informe acerca de “Lineamientos en el tratamiento de
neurosis de guerra” en el cuál luego de disquisiciones en torno al concepto
de “Huída hacia la enfermedad” se recomienda que, en caso de reiteración de
la enfermedad luego del tratamiento, se realice un pos-tratamiento a través
de rigurosa terapia de trabajo o
alejamiento de las tropas de los enfermos que perturben a la misma y tengan
efectos nocivos, llevándolos a campos especiales a tales efectos. (7)
F. Boehm se dedicaba ante todo al tratamiento de la homosexualidad, al
principio era contrario a las prácticas agresivo-destructivas como esterilización,
tratamientos hormonales, operaciones, cárcel y campos de concentración o pena
de muerte para los pacientes. Finalmente
como “Encargado del Director del Instituto del Reich para psicoterapia” tuvo
que aceptar en diciembre de 1944 estos métodos y los soldados homosexuales fueron
equiparados con criminales, lo mismo ocurría si padecían de una psicosis, alcoholismo,
somnolencia pronunciada, o eran menores de 21 años (!)
(7)
Félix
Boehm así
como Karl Müller-Braunschweig,
como la mayoría de los médicos formados durante este período fueron nuevamente
admitidos en la Asociación Internacional de Psicoanálisis entre 1947 y 1953,
luego de largas discusiones acerca de cuál era el instituto realmente psicoanalítico,
en dos grupos diferentes previa “disolución” de la anterior DPG uno de ellos
bajo presidencia de Müller-Braunschweig. La
historia últimamente muy discutida en torno a la figura de Alexander Mitscherlich
excede las posibilidades de esta ponencia y es uno de los temas cuya resignificación
actual hace tan difícil el abordaje de una temática como ésta.
La dificultad en abordar este trabajo se me explica en algún sentido
a través de la idea de que algo de la dificultad de abordarlo no sólo por mi,
sino en general en el Cono Sur- a diferencia de los tres empujes de análisis
del tema que se vivieron en Europa y EE.UU - está vinculada con situaciones
vividas más recientemente por nosotros mismos en el período de las dictaduras
de nuestros países, pese a las enormes diferencias. Pero no pienso que baste
como explicación.
A la vista de una problemática analizada recién en los últimos 15 años
aproximadamente, por parte de unos pocos psicoanalistas sobre todo austríacos,
alemanes, franceses y algún norteamericano, por lo que sé no se han realizado
trabajos latinoamericanos de importancia al respecto, me pregunto qué hace tan
difícil aunque más no sea la traducción a lengua hispana de los trabajos publicados
en otros lares. Y me lo pregunto,
porque en todos estos años yo misma he antepuesto siempre otros temas, que tal
vez en tiempo y lecturas me ha ocupado predominantemente.
¿Será que me invade el temor de entrar en contradicciones conmigo misma?
A veces, cuando leo artículos que toman posiciones muy claramente contrarias
a la imposibilidad de abordar el tema por parte de los propios implicados, los
alemanes, concuerdo totalmente con sus radicales afirmaciones. En
síntesis, significan que, en tanto los psicoanalistas no puedan analizar
el devenir del movimiento psicoanalítico a modo autocrítico, el psicoanálisis
parece fallar por su propia base, y todo lo que a partir de esa falla se pueda
hacer en psicoanálisis está condenado a la repetición.
No hace mucho en un simposio denominado “Psicoanálisis y Poder” realizado
en la New School for Social Research en Diciembre de 1994 y publicado en la
revista American Imago 52.3 de 1995 (1) se llega a cuestionar esta afirmación
desde alguno de los ponentes, considerando que la actitud de los psicoanalistas
de condenar el pasado de todo el pueblo alemán, que esto devendría en una posición
de acusadores que poco tiene que ver con el ser psicoanalistas, mientras otros
critican ésta última postura que deviene nada menos que de una de las candidatas
a la D.P.V responsables de la primera publicación de documentos del Instituto
Göring, calificándola de conservadora y neonacionalista.
Esto no quita que sea aún o nuevamente tema de profundización y discusión.
Se llega a decir en una de las ponencias, citando a Hanna Arendt, que
“si todos son culpables, ninguno es culpable” y que el psicoanálisis habría
ayudado a descriminalizar la imagen del pasado nazi. Citando a un periodista
se dice que: (En los 60’s) “Los perpetradores devinieron pacientes, las víctimas
terapeutas. Hablando metafóricamente los judíos pusieron un diván gigante y
los alemanes ocuparon sus lugares en él.” (1)
Se discute también la propuesta de los Mitscherlich del famoso libro
“La dificultad de hacer el duelo” en
el sentido que no bastaría con el duelo, visto por otra parte como un imposible,
que no se trata de memoria y olvido, pues
la memoria, cuando es reiterativa puede transformarse en obstáculo.
Que tampoco se trataría de la recuperación del pasado, dado que con recordar
no basta, que la postura crítico cultural puede llegar a tener una dirección
de devaluación militante a la práctica psicoanalítica clínica. Y que los fenómenos sociales integrados como estudio sociológico
al psicoanálisis pueden tener un efecto sobre el desarrollo del método y teorías
psicoanalíticos (negativo) y que
el que los fundadores de la Asociación psicoanalítica Alemana hayan sido miembros
del Instituto Göring y que uno de ellos incluso fuera miembro del partido Nazi,
no disminuye su contribución. Esto sería parte de la historia de la Asociación
psicoanalítica Alemana, entretanto
historia reconocida si bien no comunicada genéricamente.
Y que todos deberían preguntarse qué hubieran hecho en iguales circunstancias.
Por
otra parte, entienden el silencio de 40 años al respecto como
“la actitud inconsciente de que ser miembro de la IPA tenía un efecto
psicológico muy fuerte, la Asociación Alemana, se sentía exonerada, desde una ilusión,
de que junto a la “formación” como psicoanalista se obtenía además de la experiencia,
una certificación de su identidad de Alemán bueno”...
“En tanto que cuando la Asociación creció, el frágil compromiso de refundación
se hizo problemático. La generación
más joven, acostumbrada a cuestionar
fuertemente a sus padres acerca de lo ocurrido bajo el nazismo,
no se atrevía a realizar preguntas abiertas en la Asociación, pues estaban
aun en formación y temían tener complicaciones.”
.. “Luego de 1985 se llegó
a sentir que para los psicoanalistas de otros países lo apropiado sería que
el psicoanálisis alemán no debería existir y que un psicoanalista alemán sólo
era una imposición.” (1) En esta postura algunos creen reconocer la inversión de la
persecución a los judíos.
Y
entonces las contradicciones comienzan a acumularse: ¿si los psicoanalistas
nos traicionamos a nosotros mismos no analizando el lado oscuro de nuestra historia,
esto quiere decir que para hacerlo debamos ubicarnos en el lado claro?
¿Cuál es ese lugar? Esta historia a analizar, es una historia no subjetiva si bien hay sujetos implicados
en ella, y entonces ¿se puede realizar un abordaje psicoanalítico de la misma?
Pero estar en el lado claro de la cuestión, ni pardo, ni negro, por otra
parte ¿implicaría una postura ideológica? Tener una postura ideológica ¿debería
considerarse dentro o fuera del ser psicoanalista? Tengo la impresión de que,
en el Río de la Plata, estas preguntas ya nos las hicimos por los 70.
Bueno, en realidad no tengo la impresión, nos las hicimos y nos dividimos
en función de ellas. Los argentinos
de un modo más definido, los uruguayos plegándonos a Uds.
Sé de algún modo lo que fue de esas posturas en Uruguay,
clandestinas en algunos durante la dictadura,
retomadas después de la misma, muchos concluyeron que eran pecados adolescentes
y hoy con alivio tanto quienes declararon esto, como los demás nos descansamos
en la “caída de las ideologías” para
dejar el tema de lado, cómodamente.
Pero
no es precisamente este descansarse en la “caída de las ideologías” una de las
razones del retorno de lo reprimido, la vuelta del neonazismo aún en el psicoanálisis
y dicho por quien hizo la introducción a la Revista Imago que acabamos de citar,
aún a posturas neonacionalistas entre los psicoanalistas alemanes, en
este caso, hasta por parte de alguno
de los 68chistas que publicaron aquel revulsivo “Aquí la vida sigue de un modo
peculiar...” (7)
¿En
beneficio de qué redundaría ahora
poner sobre la mesa estas cuestiones?
Porque no me cabe la menor duda de que hablar del psicoanálisis durante
el nazismo, nos pone ante otros temas del psicoanálisis mismo, y otros más nuestros,
más cercanos...
En Uruguay estaba prohibida la mención del psicoanálisis en secundaria,
la Licenciatura de Psicología fue clausurada y algunos años después se
abrió una Escuela de Psicología, dirigida por un Psiquiatra opuesto francamente
al psicoanálisis, que había sido expulsado de nuestra Licenciatura por los estudiantes,
ya por los 50 introdujo a Jung, Szondi (también comprometido con el Instituto
Goering), Schulz (uno de los creadores de la terapia más admitida por el nazismo
el “Entrenamiento autógeno”), las tipologías que fueran sustento psicológico
de las teorías raciales, etc. En la Escuela de Psicología de la Dictadura, en
el curso donde se ubicaba el psicoanálisis como una corriente más, se hablaba
fundamentalmente de las teorías junguianas, y fue denominado “Historia Crítica
de las Psicologías Contemporáneas”.
Nunca fue intervenida la Asociación Psicoanalítica del Uruguay, aunque
alguno de sus miembros sufrió persecución por motivos ideológicos; al contrario
se crearon nuevas Sociedades Psicoanalíticas, la Escuela Freudiana de Montevideo, la Asociación de Psicoterapia Psicoanalítica. La Asociación
de Psicólogos Universitarios fue allanada en la casa de su Presidente (quien
les habla) y sus Asambleas prohibidas, sus secretarios y tesoreros presos, su
presidente interrogada en Inteligencia y Enlace, la mayor parte de los miembros
de su Directiva fueron perseguidos, algunos debieron ir al exilio, AUDEPP fue
allanada de modo idéntico a como lo fuera la APUU. Pero seguimos trabajando, ¿preservando la Institución? Las
concesiones no tuvieron que ser ni parecidas a las de la Asociación Alemana,
ni tanto, ¿pero qué cambios se operaron en tantos años de clandestinidad del
pensamiento, en nosotros?
Nos dedicábamos ante todo a lo “científico”.
También
podría decir en nuestra defensa, la de un pequeño grupo de psicoanalistas independientes,
que no fuimos admitidos en la APU (Asociación Psicoanalítica Uruguaya) en algunos
casos porque no teníamos claro el “porcentaje de dedicación al psicoanálisis
versus nuestra militancia política” e hicimos esfuerzos por conservar nuestra
dignidad, fuimos varios de nosotros
militantes clandestinos, invitábamos en los primeros años y entre otros
a Gregorio Baremblit, hasta que un periódico sacó un suelto donde se decía que
venía a enseñar marxismo bajo el manto del psicoanálisis. Después no pudo seguir
viniendo, nos reuníamos a estudiar Epistemología con un Profesor de Filosofía
marxista, tuvimos suerte, al haber sido expulsados de la Universidad y de cualquier
cargo público, ni ser la meta de nuestras dictaduras directamente el psicoanálisis ni el exterminio racial, no tuvimos que renunciar, aparentemente,
a nada.
Pero cuando pienso en cuánto hemos cientificizado al psicoanálisis, cuánto
de esa regla del psicoanálisis “puro” (1), no ideológico nos ha convencido,
me pregunto cuánto somos efecto
de la repetición.
Pero más allá de todo esto, el psicoanálisis, más allá de las oscuras
historias que de él podamos enterarnos, más allá de las oscuras historias que
en él podamos vivir, no nos deja
apartarnos, a veces alguien teme que hablando de estos temas perdamos adeptos.
Pero ¿es preciso tener adeptos? Los creyentes dañan al psicoanálisis si lo transforman
en una religión y es mi convicción que cuando se trata de la historia del psicoanálisis
generalmente ganamos en pensamiento crítico y producción.
¿Por qué los psicoanalistas durante tantos años no pudimos mencionar
que Freud era judío y cuánto de lo judío lo marcó y por ende es esencial al
psicoanálisis mismo? Será que en la Verleugnung de este hecho tan importante
hay contenido algo de lo que no pudimos abordar de esta historia.
No sé si serán las historias negras o pardas las que a veces nos hacen
cambiar de Escuela, renegar de este o estotro maestro, o a veces incluso nos
permiten ser independientes, pero
la crítica dura, real,
nos cuesta tanto, como 10
años sin hablar de lo que aquí les cuento.
Pero más aún, tengo la clara sensación de que mi lenguaje en esta conferencia
se empobreció, que perdí creatividad,
que no pude dejar de estar traduciendo,
como si el tema me empobreciera.
Fue muy duro prepararla, luchando con una especie de obligación a ser
lo más veraz, y atenerme a todos los documentos posibles de traducir y con la
sensación, todo el tiempo presente, de que podía acusárseme de no ser psicoanalista
pura.
Tal vez otra de las afirmaciones reiterativas del pasado que quería proponerles
hoy, es que no hay ser humano sin ideología, ideología de convicción o ideología
impuesta, a la vista está en éste
destino de la Asociación Psicoanalítica Alemana por la que se suponía valía
la pena aceptar todo para que se conservara.
¿Y qué se conservó, durante el nazismo? Nada, o tan poco que tal vez
Reich o Fenichel tuvieran razón: mejor hubiera sido no conservarlo. Porque quizá los años de silencio fuera y dentro del ámbito
germano-parlante hicieron a cegueras y búsquedas de análisis puros, con todo
los síntomas que esta palabra vinculada al nazismo adquiere.
Sé y no quiero omitirlo que nuestra atención flotante en la sesión de
un paciente de análisis no admite ideologías, ¿no admite? ¿o la atención flota
en muchas circunstancias por donde nuestra ideología consciente o aquella por
“la que somos hablados” nos la dirige?
Cuántas veces nos dijimos, lo importante es no mostrar esa ideología
a nuestros pacientes, dejar que ellos se encuentren consigo mismos, en tanto
nosotros sepamos, seamos conscientes de nuestra ideología,
ya sea para no actuarla o para no dejarnos llevar de las narices.
¿Pero basta con eso?
La medicalización del psicoanálisis,
la hipertrofia de ciertos “encuadres”,
el estructuralismo (ideología hoy vista desde otros abordajes epistemológicos)
subyacente a la búsqueda por muchos analistas de una “escucha a la estructura”,
la interpretación psicologista (aquella de los conejos de la galera),
la insistencia en la “demanda real” de análisis, antes que del sufrimiento del
ser que padece, ¡ojo, sin filantropismos! ¿no son efectos de una ideología que
nos está marcando de pronto como efecto tardío y sutil de las historias no analizadas?
¿Y cuánto tiene esto que ver en el descrédito actual al psicoanálisis, en esta
crisis que estamos viviendo mundialmente?
Me marcan para condenar, para
luchar y a veces parecer valiente, pero
de cuando en cuando me pregunto hasta donde me marcan
muy en el fondo para escarbar y revolver en el “lodo”, a ver si alguna
vez entiendo algo más de ese pedacito mío de la historia universal que “nunca
cesa de no inscribirse”.
Bibliografía
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Imago 1995 N· 52.3. Revista sobre el simposio “Psychoanalysis and Power” del
10-11 de diciembre de 1994 en The New School for Social Research organizada
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-Reichmayr,
Johannes (Wien-Klagenfurt) Mühlleitner, Elke (New York)
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-Reichmayr,
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Stadler Friedrich y Weibel Peter editores “The cultural exodus from Austria”
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Vlg. Wien-New York 1995
- Richter,
Horst-Eberhard “Selbstkritik und
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April 1993 Klett-Cotta Stuttgart.
Este ensayo puede reproducirse en
Internet citando la fuente y/o directamente linkeando a www.isabelmonzon.com.ar,
web en la que he publicado este ensayo. Para comentarios o para su publicación
en papel, por favor comunicarse con la autora a su dirección de correo: dorishajer@hotmail.com
[1] Esta conferencia fue brindada por la Lic. Doris Hajer en los Postgrados la Facultad de Psicología de la UBA, invitada por la Prof. María Julia García en la época de su Vicedecanato y bajo la dirección de los Postgrados de Eduardo Keegan.