Este texto fue enviado, para una eventual publicación, a la sección Opinión del Diario Clarín. Su objetivo era debatir algunas ideas expuestas por el Dr. Sergio Rodríguez en ese mismo diario el 22 de enero de 2002.
La responsable de esa sección, señora Analía Roffo, con la mayor cordialidad me comunicó que, como tenían mucho material para publicar, se daría por cerrado el debate. Con similar cordialidad le respondí que me parecía que al debate no había existido, y ella me dio a entender que yo tenía razón pero el caso estaba cerrado. Como a mi entender el tema merecía debatirse, le hice llegar mi texto a RIMA (Red Informativa de Mujeres). Antes de terminar este año, subo el texto a mi web.
De Doncellas, Amor, Terror y Muerte
“Es como el huevo de la serpiente: bajo la fina membrana se puede advertir claramente
a un reptil ya perfectamente desarrollado”.
Ingmar Bergman, El huevo de la serpiente.
Muerte y terror
Qué es el amor
La psicoanalista francesa Piera
Aulagnier define al vínculo amoroso con maestría: el Yo del amante reviste de una carga amorosa privilegiada
– aunque no exclusiva - al Yo del amado, al que, entre otras cosas, se le demanda
placer sexual. Como hay otros destinatarios de los que también se espera lograr
placer, aunque no sexual, y con
los cuales se siguen manteniendo diferentes vínculos - no son necesariamente personas, ya que puede tratarse de un
trabajo, una profesión, un hobby, etc. - el Yo mantiene, así, una libertad de
desplazamiento en sus relaciones
afectivas que le permite conectarse,
según diferentes momentos y necesidades, con diversos intereses y fuentes de
cariño y placer. Piera Aulagnier sostiene que el amor es una relación simétrica
en la cual, en primer lugar, cada uno de los dos Yo es para el Yo del otro el
objeto de una investidura privilegiada pero no exclusiva.
En segundo lugar, se trata de un vínculo en el cual cada Yo se muestra
y es reconocido por el otro como fuente de un placer privilegiado pero también
como detentando un poder de
sufrimiento igualmente privilegiado:
"la relación de simetría se define por ese sitio de privilegio que cada
uno ocupa para el otro en el registro del
placer, y por el hecho de
que cada uno atribuye al otro un mismo poder de placer y de sufrimiento".
Este "y" que une placer y sufrimiento define esencialmente lo que
Aulagnier llama simetría amorosa. Se
trata, así, de una relación en la que la reciprocidad limita la dependencia
del amante con respecto al amado, y la torna compatible con esa posibilidad
autónoma de amar a otras personas, objetos
o metas, hecho que preserva para el Yo del amante un valor narcisista
fundamental. (En otras palabras, la autoestima.) Por otra parte, esos poderes
de placer y de sufrimiento que recíprocamente poseen tanto el amado como el
amante, explican la
potencialidad conflictiva
que se encuentra presente
en toda relación de amor así como la posibilidad de pasar de éste a la agresión.
Agresión, pero no violencia, diferencia que no desarrollaré en este breve espacio.
Prisiones, perversión
y abuso de poder
En el amor hay libertad; en la perversión, prisiones. La historia narrada por Liliana Cavani en Portero
de noche habla de una prisión, siempre sostenida por la perversión de los
que hacen abuso de poder.
Hay victimario y hay víctima. Y hay, en todo caso, por parte de la víctima,
una identificación con el agresor, que hace que ésta busque repetir una historia
que le fuera traumática. ¿En donde está el amor?, le pregunto al doctor Sergio
Rodríguez, autor de Tiempo de amores acorralados, una nota publicada el martes
22 de enero en la sección Opinión del Diario Clarín, en la que hace referencia
a esa película.
Es difícil que las personas que han sufrido traumas psíquicos puedan relatar esas zonas oscuras de sus historias. Demasiado dolor las silencia y los psicoanalistas sabemos que, en nuestra tarea clínica, es necesario respetar ese silencio. Se trata de una de las pocas situaciones en las que no esperaríamos de nuestros pacientes la tan mentada “asociación libre”, en tanto sabemos que al revivir esas experiencias - que han dejado una profunda herida en el alma - ese paciente que tenemos frente a nosotros volvería a sentirse preso y revictimizado, en lugar de libre. Me refiero concretamente a mujeres y varones que han sido objeto de abusos sexuales o maltrato físico y psíquico durante su infancia, a seres humanos que han sido víctimas de torturas generalmente originadas por la violencia de un Estado que, en lugar de cuidar, encarcela, tortura y mata. En “Ese infierno. Conversaciones de cinco mujeres sobrevivientes de la ESMA” no hay historias de amor entre torturadas y torturadores. Ellas se las ingeniaron para sobrevivir sin hacer pactos fáusticos: ninguna de ellas vendió su alma. Cuando el citado psicoanalista dice en esa nota que la torturada desea “lograr el "favor" del perverso” torturador para salir de su “corral”, creo que confunde la situación actual vivida por los argentinos con ese campo de concentración que fue la ESMA. Tal confusión se vuelve peligrosa y mucho más si la dice un psicoanalista. De igual modo, cuando una mujer es amenazada de violación, sabe que si opone resistencia, muere. Entonces, para salvar su vida “entrega” su cuerpo. Y esto no puede y no debe entenderse como el deseo de ser violada. Entre las secuestradas del proceso hubo varias historias así, aunque ninguna pueda escribirse. No por ahora. Aquí podríamos decir lo mismo que Maud Mannoni –otra psicoanalista francesa – cuando cita las palabras del escritor Rudyard Kipling: “los niños maltratados no entregan de buena gana su secreto, por miedo a encontrar algo peor si los traicionan”. Mannoni relata que Kipling nunca les contó ni a sus padres ni a su muy querida tía materna acerca de los terribles tormentos que Rosa, su tutora, le infligía.
Es de desear que las condiciones de nuestra Argentina actual no sean el campo propicio para el aterrizaje de una nueva oleada de nazismo. Que la serpiente – a veces símbolo de un terror paralizante - no aparezca como nuestra salvación. Creo que ya aprendimos de la experiencia.
Bibliografía: Actis, M; Aldini, G; Gardekia, L; Lewin, M ; Tokar E: Ese infierno. Conversaciones de cinco mujeres sobrevivientes de la ESMA. Editorial Sudamericana. Buenos Aires. Año 2001.